Las auroras boreales son un espectáculo único que dibuja sus colores y sus luces en el cielo ártico, sobre todo durante los meses invernales. El norte de Noruega es uno de los destinos más elegidos para disfrutarlas, porque sus cielos son especialmente despejados y oscuros, sobre todo en Tromsø –conocida como “la Puerta del Ártico”— y las pintorescas islas Lofoten. Desde este invierno se puede recorrer esta región en el nuevo Tren de las Auroras Boreales, que une las estaciones de Narvik con Katterat y propone una aventura en la naturaleza para descubrirlas.Aunque Narvik está ubicada casi a 1400 kilómetros al norte de la capital noruega, Oslo, y a 220 kilómetros al norte del círculo polar ártico, gracias a la corriente del Atlántico Norte su clima es mucho más amable de lo que se podría imaginar desde estas latitudes. Fue fundada entre fiordos y picos nevados en la región de Ofoten en 1902, el mismo año en que llegó la línea ferroviaria que une el puerto (clave en la región porque nunca se congela) con Kiruna (Suecia), desde donde aún hoy llegan cargamentos diarios de hierro.La verdura rica en calcio y vitamina K recomendada para mujeres y adultos mayoresUna de sus atracciones más famosas es el Tren Ártico, que desde 2020 recorre 43 kilómetros hasta Bjørnfjell, en la frontera con Suecia. En las mismas vías, ese pintoresco ferrocarril se transforma por las noches en el Tren de las Auroras Boreales (Northern Lights Train) para viajar en cómodos vagones con ventanas panorámicas hasta la pequeña estación de Katterat.Fogata al aire libreEl recorrido de 40 minutos discurre a lo largo del fiordo Ofotfjord y, apenas las luces de la ciudad se alejan y dibujan una escenografía maravillosa, se levantan las montañas nevadas de hasta 1.500 metros. El tren transita a través del histórico puente Hålogaland, cerca de donde se libró la batalla de Narvik en 1940, fortificaciones militares, la estación Rombak con su torre de agua y el túnel Cape Horn.El destino es Kateratt, un pueblito de montaña estratégicamente ubicado a 373 metros sobre el nivel del mar y alejado de las rutas, por lo cual es tan oscuro que se pueden divisar las también llamadas “luces nocturnas”. Al llegar, los viajeros recorren con un guía local (que habla en inglés) los rincones del lugar, con su cuartel militar de la Segunda Guerra Mundial, que alberga un museo.Luego, son invitados a sumarse a una gran fogata al aire libre junto a un magnífico lavvu (carpa cónica que usaban los pastores de renos, típica de esta región) para esperar la ansiada llegada de la aurora boreal, mientras escuchan historias de los lugareños sobre la vida en el Ártico, comen viandas y toman bebidas calientes. Toda la actividad dura unas tres horas. Cuándo ver las auroras borealesSi bien durante el otoño y la primavera europeos también pueden producirse las auroras boreales, será mucho más probable descubrirlas durante el invierno. Aunque el sueño de los turistas, grandes y chicos, es disfrutar del espectáculo mágico de los colores que bailan en el cielo, este fenómeno requiere de características especiales que podrían no darse en la noche elegida. Por eso es conveniente conocer el pronóstico del tiempo, ya que el cielo nublado o una tormenta de nieve podrían frustrar el paseo.Según aclara la empresa Norwegian Travel, que organiza los paseos del Tren de las Auroras Boreales, las imágenes de la formación son las que muestran en su página web oficial. Afirman que hubo redes sociales que anunciaron la inauguración con imágenes falsas creadas con inteligencia artificial de un tren con el techo vidriado, lo cual no es real. Las próximas salidas serán durante febrero y marzo.La experiencia se puede completar con un recorrido por Narvik, con su lindísima iglesia, el Museo de Guerra, la Biblioteca y el teleférico hasta Fagernesfjellet, donde se abre una vista panorámica de la región. La ciudad fue designada sede del Campeonato Mundial de Esquí Alpino en 2029, por eso los fanáticos de los deportes invernales seguramente se deslizarán en alguna de las pistas de esquí del bonito Narvikfjellet Ski Resort.La actividad más elegida, sin embargo, es el paseo en trineos tirados por perros huskies amistosos y bien entrenados, donde el viajero decidirá si conduce o va como pasajero, en los paisajes nevados. También se puede manejar motos de nieve en las pistas para principiantes en la vecina localidad de Målselv, practicar cross country o hacer snowshoeing (raquetas de nieve).Desde el puerto, además, parten excursiones en cruceros o veleros que surcan las aguas tranquilas, donde se reflejan las montañas. La actividad más original es el Sauna Flotante Kleksen, para disfrutar de un tratamiento saludable en un marco tan helado como deslumbrante a menos de una hora de la ciudad.Por último, el Parque Polar es el santuario de vida silvestre más septentrional del mundo y está ubicado a 45 minutos al norte de Narvik. Allí viven osos, linces, lobos, alces, renos y ciervos en un ambiente natural.Para disfrutar de todas las actividades, en la valija habrá que guardar ropa térmica, de nieve y de abrigo, guantes, gorro y botas impermeables con suelas antideslizantes. Además, una buena mochila para llevar la cámara fotográfica con un trípode (se recomienda para las fotos de las auroras boreales), snacks y botellita con agua. Así, la aventura en el Ártico será sin duda alguna perfecta e inolvidable.
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Un nuevo tren en busca de auroras boreales en el norte de Noruega
22/02/2026
