“Sentado”, “vení”, “quieto”, “vamos” o simplemente su propio nombre. Los perros aprenden desde muy temprano que determinados sonidos pronunciados por sus humanos están asociados con acciones, lugares, objetos o situaciones específicas.
Pero ¿hasta dónde puede llegar esa capacidad? El psicólogo e investigador Stanley Coren sostiene que, en términos de aprendizaje de palabras y señales, un perro promedio puede alcanzar una capacidad comparable a la de un niño humano de entre 2 y 2 años y medio.
Según Coren, esto equivale a comprender alrededor de 165 palabras, señales y gestos. En los perros que se encuentran en el 20% superior de inteligencia relacionada con el trabajo y la obediencia, la cifra puede superar las 250 palabras o señales, un nivel que el investigador compara con el de un niño de entre 2 años y medio y 3 años.
La comparación debe tomarse con cuidado: no significa que un perro tenga las mismas capacidades lingüísticas que un chico de esa edad. Se refiere específicamente a la cantidad de palabras, señales y asociaciones que puede aprender y utilizar en determinadas situaciones.

Cómo aprende un perro el significado de una palabra
Para un perro, una palabra no funciona necesariamente como para una persona. Lo que aprende es la asociación entre un sonido y una acción, un objeto o una situación.
Por ejemplo, cuando un animal escucha “vení” y recibe repetidamente esa indicación antes de acercarse a su dueño, termina asociando ese sonido con la acción correspondiente.
Los perros también pueden aprender señales con las manos y gestos corporales. De hecho, investigaciones sobre comunicación entre humanos y perros demostraron que pueden utilizar información gestual para identificar objetos y responder a las intenciones comunicativas de las personas.
Coren sostiene además que, si un perro fue entrenado desde pequeño asociando una orden verbal con un gesto, puede aprender con relativa facilidad la misma indicación en otro idioma. Primero puede apoyarse en el gesto que ya conoce y, después de varias repeticiones, asociar el nuevo sonido con la misma acción.
El perro que aprendió más de 1000 palabras
Uno de los casos más conocidos es el de Chaser, una Border Collie estudiada por los investigadores John Pilley y Alliston Reid.
Después de tres años de entrenamiento intensivo, Chaser aprendió y retuvo los nombres de 1022 objetos. Los investigadores no solo comprobaron que podía distinguir esos nombres, sino que también analizaron si entendía que una palabra podía referirse a un objeto independientemente de la acción que se le pidiera realizar.
Por ejemplo, los experimentos combinaron nombres de objetos con diferentes órdenes y Chaser pudo responder correctamente. Esto permitió estudiar una capacidad más compleja que simplemente asociar una palabra con una acción determinada.
El caso fue extraordinario y no representa la capacidad habitual de todos los perros. De hecho, investigaciones anteriores ya habían documentado capacidades importantes de comprensión de palabras en otros Border Collie, como Rico, que podía asociar alrededor de 200 etiquetas con objetos.

¿Cuántas palabras necesita aprender un perro?
Para la vida cotidiana, un perro no necesita conocer cientos de palabras para responder correctamente a su familia.
Según Coren, unas 24 palabras pueden ser suficientes para desenvolverse dentro de un hogar promedio, con órdenes y señales habituales como “vení”, “sentado”, “quieto”, “no” o “afuera”, además de nombres de personas, lugares u objetos.
Esto explica por qué un perro puede desenvolverse perfectamente aunque su repertorio de palabras sea mucho menor que el de los casos excepcionales estudiados por científicos.
Lo importante no es solamente cuántos sonidos puede memorizar, sino qué asociación establece con cada uno y si puede responder de manera consistente ante diferentes situaciones.
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Los perros pueden aprender palabras en más de un idioma
Otra característica llamativa es que un perro puede aprender órdenes en diferentes idiomas.
Si un animal está acostumbrado a responder a “vení”, por ejemplo, puede aprender posteriormente que “come” en inglés o “ici” en francés representan la misma acción. Para el perro, lo importante es establecer una nueva asociación entre el sonido y la conducta esperada.
El aprendizaje puede facilitarse si inicialmente se acompaña la nueva palabra con un gesto que el animal ya conoce. Después de varias repeticiones, el sonido puede adquirir significado por sí mismo.
Por eso, un perro que vive con personas que hablan diferentes idiomas puede aprender a responder a distintas palabras para una misma orden, siempre que esas asociaciones hayan sido enseñadas de manera consistente.
La diferencia entre entender palabras y comprender lenguaje
Que un perro pueda aprender cientos de palabras no significa que comprenda el lenguaje humano de la misma manera que una persona.
Los estudios con Chaser mostraron capacidades muy interesantes para asociar nombres con objetos y diferenciar esos nombres de órdenes. Sin embargo, los investigadores estudian estas habilidades dentro de tareas específicas y no las consideran equivalentes al dominio del lenguaje humano.
Por eso, cuando se afirma que un perro puede alcanzar el nivel lingüístico de un niño de 2 años, se trata de una comparación puntual sobre aprendizaje y comprensión de palabras y señales, no de una equivalencia completa entre las capacidades de un perro y las de un niño.
