El queso es uno de los alimentos que puede terminar en la basura cuando no se conserva de forma correcta. La exposición al aire, los cambios de temperatura y la humedad pueden modificar su textura, sabor y aspecto en pocos días.
La ingeniera en alimentos Mariana Zapién, conocida por su cuenta de divulgación @ingdetusalimentos, explica que congelar el queso puede ser una alternativa para prolongar su vida útil, aunque no todos los tipos responden de la misma manera al frío extremo.
Según Zapién, los quesos frescos, como la mozzarella o el queso de Burgos, pueden guardarse en recipientes herméticos, teniendo cuidado de que quede la menor cantidad de aire posible. De esta manera, pueden permanecer congelados durante hasta dos meses.
Qué quesos se pueden congelar y cuáles conviene evitar
En el caso de los quesos curados o con mayor contenido graso, la especialista recomienda cortarlos en trozos o rallarlos antes de congelarlos, ya que al descongelarse pueden quebrarse o adquirir una textura más arenosa.
- Quesos frescos: pueden congelarse hasta dos meses en recipientes herméticos.
- Quesos curados: es preferible cortarlos o rallarlos antes de congelarlos.
- Quesos con alto contenido graso: pueden conservarse congelados durante más tiempo si se almacenan correctamente.
- Queso crema, ricotta y algunos quesos de cabra: no toleran bien la congelación por su elevada humedad.
El método funciona principalmente al reducir el contacto del alimento con el aire y la humedad. Para evitar alteraciones, es importante utilizar envases o bolsas bien cerradas y mantener una temperatura constante.
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En el caso de los quesos que no soportan bien la congelación, una alternativa es utilizarlos rápidamente en salsas, gratinados, pastas o preparaciones al horno, donde los cambios de textura resultan menos notorios.
