Después de varios días de negociaciones, el Gobierno de la Ciudad y la Comisión Organizadora de la Marcha del Orgullo alcanzaron un acuerdo para mantener la convocatoria del 7 de noviembre, pese a la cercanía con la visita del papa León XIV, prevista para el día siguiente.
La administración porteña confirmó el entendimiento a través de un comunicado en el que destacó que será posible garantizar tanto la movilización como el operativo de seguridad previsto para la llegada del Pontífice. Desde la organización de la marcha también celebraron el acuerdo y señalaron que fue resultado del diálogo entre ambas partes.
“Trabajamos junto a la Comisión Organizadora para que la Marcha del Orgullo se realice el 7 de noviembre, como estaba previsto, garantizando las condiciones necesarias para su desarrollo y coordinando el operativo previsto por la visita del Papa”, sostuvo el Gobierno de la Ciudad.

Por su parte, la Comisión Organizadora afirmó que durante las conversaciones se analizaron distintas alternativas hasta encontrar una solución que permitiera desarrollar ambos acontecimientos el mismo fin de semana.
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“Junto al Gobierno de la Ciudad llevamos adelante un trabajo conjunto en el que ambas partes intercambiamos propuestas y alternativas. Gracias a esa capacidad de diálogo y acuerdo, encontramos una solución que permite compatibilizar la Marcha con el operativo previsto por la visita del Papa y garantizar las condiciones necesarias para su realización”, expresaron.
Además, remarcaron que “el diálogo, la organización y una voluntad política compartida demostraron que, trabajando juntos, era posible garantizar ambos acontecimientos sin resignar derechos”.
Cómo se resolvió el conflicto
La controversia se había abierto cuando el Gobierno porteño propuso trasladar la Marcha del Orgullo al 21 de noviembre para concentrar recursos logísticos y de seguridad durante la visita de León XIV, programada entre el 8 y el 11 de noviembre.
La propuesta fue rechazada por la Comisión Organizadora, que advirtió que modificar la fecha afectaría una planificación federal construida durante meses y complicaría la participación de miles de personas que ya tenían pasajes, alojamientos y actividades organizadas.

Días atrás, el jefe de Gobierno, Jorge Macri, había planteado que la marcha podía reprogramarse y recordó que en otras oportunidades la convocatoria había cambiado de fecha. Finalmente, las conversaciones derivaron en una salida consensuada que permitió mantener el cronograma original.
Los argumentos para sostener la fecha
Desde la organización insistieron durante la negociación en que la Marcha del Orgullo moviliza a cientos de miles de personas de todo el país y del exterior, por lo que cualquier modificación tendría consecuencias sobre reservas, traslados y la logística preparada con anticipación.
También señalaron que numerosas marchas del orgullo del interior organizan su calendario tomando como referencia la convocatoria nacional, por lo que un cambio habría impactado en una red mucho más amplia de actividades.
Con el acuerdo ya cerrado, la movilización conservará su recorrido habitual por el centro porteño, desde Plaza de Mayo hasta el Congreso, y la Ciudad aseguró que desplegará los recursos necesarios para que la Marcha del Orgullo y la visita del papa León XIV puedan desarrollarse con sus respectivos operativos.
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