Una fundación solidaria puso en marcha una nueva Campaña Nacional de Recolección de Medicamentos con un objetivo concreto: recuperar remedios que permanecen sin uso en los hogares y destinarlos, luego de los controles correspondientes, a personas que necesitan continuar un tratamiento y no pueden acceder a la medicación por razones económicas.
La campaña, organizada por la fundación Mariposa Nieves, tiene como coordinador general a Gabriel Passicot Mora Colodrero y cuenta con médicos auditores encargados de revisar las donaciones. El lema elegido resume el espíritu de la iniciativa: “Juntos, seamos el remedio”.
Desde la fundación, explican que la propuesta parte de una realidad que observan de manera cotidiana: mientras algunas familias deben elegir entre cubrir necesidades básicas o comprar medicamentos, en otros hogares quedan cajas y blísteres en buen estado que terminan venciendo o siendo descartados.
“Cada vez son más las personas y familias que se acercan al Banco Comunitario de Medicamentos en busca de ayuda para continuar sus tratamientos”, señalaron desde la organización.
Qué medicamentos son los más solicitados
El crecimiento de la demanda se concentra, especialmente, en tratamientos que no pueden interrumpirse. Entre los pedidos que recibe con mayor frecuencia el Banco Comunitario, aparecen medicamentos para hipertensión, diabetes, problemas cardiovasculares, enfermedades respiratorias, salud mental y tratamientos oncológicos de apoyo, entre otros.
Muchas de estas personas necesitan medicación de manera permanente y encuentran cada vez más dificultades para sostener sus tratamientos.
Por eso, la campaña no apunta únicamente a recolectar cajas. También busca instalar una cultura de donación responsable, donde aquello que ya no se utiliza pueda convertirse en una ayuda concreta para otra persona.
Los medicamentos donados deben estar en buen estado, conservar su envase original, estar correctamente identificados y encontrarse dentro de la fecha de vencimiento. Cada donación es revisada antes de incorporarse al Banco Comunitario y posteriormente entregada a quienes la necesitan.
La organización también busca derribar un prejuicio frecuente: pensar que una sola caja “no sirve”. En muchos casos, explican, ese medicamento puede ser exactamente el que otra familia necesita para completar o continuar un tratamiento.
Cuando una donación deja de ser una caja y pasa a tener un nombre
Detrás de cada pedido hay una historia concreta. Una de las que más marcó al equipo de la Fundación fue la de Magali Barrientos, una niña de una zona rural de Curuzú Cuatiá que convive con una enfermedad conocida como “piel de cristal”.
Durante dos meses, la organización impulsó una campaña solidaria junto a medios de comunicación y vecinos para conseguir la leche especial que necesitaba, cremas específicas para el cuidado de su piel, pañales y otros insumos. Incluso, con caminos afectados por las inundaciones, el equipo logró llegar hasta su casa para entregar lo reunido.
También reciben pedidos de familias que atraviesan tratamientos oncológicos y que, en algunos casos, no saben cómo conseguir medicamentos necesarios para sostenerlos. Para la Fundación, poder responder a esas situaciones significa mucho más que entregar una medicación: supone brindar tranquilidad y evitar que un tratamiento se interrumpa. Ese impacto es el que buscan multiplicar con la nueva campaña nacional.
Una red que quiere llegar a más barrios y localidades
Este año, la Fundación busca sumar como puntos de recepción a instituciones, farmacias, empresas, organizaciones sociales, colegios, universidades y espacios comunitarios. La intención es ampliar la red para que donar resulte más sencillo y, al mismo tiempo, poder recuperar una mayor cantidad de medicamentos en condiciones de ser utilizados.
La comunidad también puede colaborar de otras formas: difundiendo la campaña, acercando donaciones, ofreciendo espacios como puntos de recepción o participando como voluntaria en tareas de clasificación, organización y distribución.
La expectativa de esta edición es llegar a más hogares y sumar nuevos puntos de recepción en todo el país. Pero el objetivo de fondo no se mide solamente en cantidad de cajas reunidas. Para la Fundación, el verdadero logro será que más familias puedan continuar sus tratamientos sin tener que interrumpirlos por no poder afrontar el costo de la medicación.
La campaña vuelve así sobre una idea sencilla: un medicamento que quedó guardado y ya no se necesita puede transformarse, si se dona de manera responsable, en una ayuda concreta para alguien que todavía lo está esperando.
