La Unión Cívica Radical (UCR) bonaerense buscó este sábado mostrar una imagen de renovación y fortaleza de cara a los próximos desafíos electorales, aunque el relanzamiento del partido quedó atravesado por una fuerte disputa interna. El presidente del Comité Provincia, Emiliano Balbín, encabezó un acto en el Club Atenas de La Plata con presencia de militantes, dirigentes e intendentes, mientras que un sector del partido decidió desconocer la legitimidad de las nuevas autoridades.
Durante el encuentro, Balbín presentó la hoja de ruta del radicalismo bonaerense y llamó a dejar atrás las discusiones internas para concentrarse en la construcción territorial y en una propuesta propia para la provincia.
“Quiero comités que dejen de ser espacios de catarsis, autoayuda o terapia colectiva, para volver a ser la usina de ideas y el motor del cambio hacia adelante que necesita la provincia de Buenos Aires”, sostuvo el titular del Comité Provincia.
El dirigente radical también planteó la necesidad de combinar la autonomía de cada distrito con una estrategia común para toda la provincia. “No quiero conducir un partido que termine siendo una mera federación de vecinalismos. Quiero conducir un radicalismo que tenga identidades locales fuertes, cercanía total con sus vecinos, y una mirada estratégica común para toda la Provincia”, afirmó.
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Uno de los principales ejes del discurso fue la discusión sobre el futuro electoral de la UCR bonaerense. Balbín sostuvo que el partido debe recuperar peso propio antes de sentarse a negociar eventuales acuerdos con otros espacios.
“Para poder acordar, primero hay que reforzar la identidad y ganar competitividad. Solo podremos construir un acuerdo si primero tenemos peso propio”, aseguró.
En ese sentido, reivindicó la vocación del radicalismo de competir por el poder en los 135 municipios bonaerenses. “Somos un partido que va a disputar el poder en cada rincón de la Provincia”, remarcó.
El acto terminó con un mensaje dirigido a la militancia y con una definición sobre el objetivo del espacio: “Queremos el poder para gobernar. Queremos gobernar para transformar. Y queremos transformar para que esta Provincia sea una donde todos quieran vivir”.
La actividad contó con la presencia del senador nacional Maximiliano Abad, el exvicegobernador Daniel Salvador, la diputada nacional Karina Banfi, el exdiputado Walter Caruso, intendentes, concejales y otros dirigentes partidarios. También participó Leonel Chiarella, presidente de la UCR Nacional.
La ruptura interna quedó expuesta
Mientras Balbín buscaba mostrar al radicalismo bonaerense en una nueva etapa, el espacio Construir difundió un documento en el que cuestionó duramente el proceso de renovación de autoridades y anticipó que no reconocerá la conducción surgida de la Convención Provincial.
“Desde Construir hemos tomado una decisión política clara: no reconocer la legitimidad de la futura conducción de la Convención Provincial surgida de un proceso que entendemos alejado de la voluntad real de los afiliados”, planteó el sector.
La disputa se produce apenas tres meses después de que distintos sectores del radicalismo bonaerense avanzaran en un acuerdo de integración con el objetivo de ordenar el partido. Ahora, Construir sostiene que esa apertura quedó atrás y acusa a la nueva conducción de volver a un esquema cerrado de dirigentes.
“Hoy los encargados de conducirlo rompieron esa apertura y unidad para volver a apostar a un partido chico y cada vez más alejado de la posibilidad de representar una opción de cara a la gente”, cuestionaron.
El espacio también cuestionó el acuerdo entre Abad y Martín Lousteau, al que identificó como una de las claves de la nueva configuración interna del radicalismo bonaerense.
“La UCR no tiene dueños. No pertenece a una mesa de dirigentes ni puede reducirse a acuerdos entre unos pocos. La Unión Cívica Radical pertenece a sus afiliados”, señalaron.
