El mercado ganadero de Rosario (Rosgan) analizó el actual escenario de reposición de hembras en la actividad e indicó que, aun con valores en alza, las relaciones actuales configuran un buen momento para invertir.
“La reposición de hembras es clave en el negocio ganadero. Todos los años, el productor tiende a reponer una cantidad de vientres jóvenes equivalente a los descartes realizados durante el mismo período, con el objetivo de mantener su stock”, evaluó un informe de Rosgan.
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En ese sentido, la reposición de hembras, es decir el reemplazo de vacas viejas o improductivas por vaquillonas jóvenes, es el motor que determina la capacidad, la velocidad y la calidad de la producción de carne en un rodeo bovino.
La relación entre la reposición de hembras, que analizó el Rosgan, y la producción de carne vacuna, define el tamaño, la eficiencia y el futuro del rodeo de cría.
Tasas de reemplazo equilibradas (entre 15% y 25%) aseguran la estabilidad del stock de vientres, permiten mejoras genéticas que aumentan los kilos al destete y regulan la oferta de hacienda para la faena.

En ese contexto, el Rosgan indicó que, lo relevante es detectar anticipadamente aquellos momentos en los que las condiciones climáticas, políticas o comerciales incentivan una mayor reposición o una expansión del stock de vientres.
“Durante este año, desde los primeros meses, el mercado de reposición presentó un escenario de extrema firmeza. En este punto, una de las relaciones de valores más analizadas es la que surge de comparar el precio de una vaquillona preñada con el valor de descarte de una vaca que sale de producción, categoría conserva”, planteó el reporte.
Sin embargo, por la propia naturaleza del indicador, una relación de reposición elevada puede responder tanto a una mayor revalorización del vientre nuevo como a una pérdida relativa del valor del animal de refugo.
En este sentido, según precisaron, lo que se viene observando desde la primavera pasada es una importante apreciación de los vientres jóvenes, incluso en un escenario de muy buenos valores para la hacienda destinada a faena.
Esta tendencia, que comenzó a evidenciarse hacia fines de 2025, se consolidó durante este año con valores para las vaquillonas preñadas en torno a los $2,4 millones, como promedio general.
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Medido contra una vaca de descarte, cuyo valor por kilo se ubica actualmente alrededor de los $2000, equivalente a aproximadamente $800 mil por cabeza, estos valores arrojan una relación cercana a las tres vacas de descarte necesarias para adquirir una vaquillona de reposición.
Este nivel, comparado con el promedio de los últimos 15 años, evidencia un incremento de la relación de reposición cercano al 20%.
“En efecto, si analizamos la evolución de ambas series por separado, observamos que el valor actual de un vientre nuevo, medido en moneda constante, se encuentra cerca de un 70% por encima del promedio registrado en los últimos 15 años. Por su parte, el valor actual de una vaca de descarte, aun mostrando una importante valorización respecto de su promedio histórico, se ubica aproximadamente un 40% por encima de dicho nivel”, pormenorizó el informe.

En definitiva, estos datos muestran que el encarecimiento de la relación de compra o reposición de vientres responde principalmente a una mayor revalorización de la hacienda destinada a cría, impulsada por las buenas perspectivas que actualmente ofrece la actividad.
Es por ello que, en este contexto, el criador tiende a retener una mayor cantidad de terneras con el objetivo de asegurar su propia reposición.
Un indicador interesante surge al analizar, en primer lugar, la proporción de terneras que salen de los campos en relación con el stock inicial y, en segundo término, la participación de hembras respecto de machos que ingresan a los corrales de engorde, bajo la categoría terneros.
Considerando únicamente los primeros cinco meses del año, dado que durante junio las estadísticas de traslado de terneros y terneras se vieron afectadas por la campaña de vacunación, se observa que, a nivel criador, solo un 16% de las terneras declaradas en stock al 31 de diciembre habían salido de los campos.
Este porcentaje representa aproximadamente la mitad de lo registrado habitualmente en años anteriores, cuando la salida se ubicaba entre el 29% y el 30%.
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Por otra parte, la participación de hembras ingresadas a corrales de engorde se mantuvo por debajo del 40%, frente al 44% y 45% promedio observado en años anteriores.
Hacia adelante, la misma estacionalidad de salida de vacas podría contribuir a mejorar levemente esta relación, producto de la firmeza esperada para esta categoría, cuya oferta tiende a mostrar señales de escasez.
Por otra parte, este año se suma un incentivo adicional para la inversión en ganadería. A través del Régimen de Incentivo para la Mediana Inversión (RIMI) impulsado por el Gobierno, todo pequeño y mediano productor que decida adquirir genética registrada podría acceder a un beneficio fiscal que permitiría reducir, durante el primer año de compra, entre un 25% y un 35% del valor del bien, producto del sistema de amortización acelerada para el cálculo del Impuesto a las Ganancias, previsto por el régimen.
A esto, se suma la posibilidad de acceder a la devolución total del IVA crédito fiscal asociado a la compra, una vez cumplidos los plazos establecidos.
“Sin duda, este mecanismo representa un incentivo adicional para la inversión en vientres con genética registrada, ya sean animales de pedigree o ejemplares identificados por sus respectivas asociaciones. Este escenario podría fortalecer aún más la demanda y, en consecuencia, sostener la valorización de la hacienda destinada a cría en general”, concluyó el informe.
