El robo de motos se convirtió en una preocupación cotidiana para miles de trabajadores que dependen de esos vehículos para moverse y generar ingresos. En ese contexto, una joven tatuadora de Remedios de Escalada logró frustrar un asalto gracias a una tecnología poco habitual que había decidido instalar luego de acumular varias experiencias traumáticas.
Débora fue víctima de un intento de robo el pasado 11 de junio por la noche en Lanús. Mientras circulaba por la zona, fue interceptada por dos delincuentes que se movilizaban en otra moto. Uno de ellos descendió, la obligó a entregar el vehículo y escapó con él, mientras su cómplice permanecía cerca para facilitar la huida.
Lejos de reaccionar de manera impulsiva o intentar enfrentarse a los ladrones, la joven se alejó algunos metros y puso en marcha el plan que había preparado precisamente para una situación como esa. A través de una pulsera electrónica que llevaba consigo, activó un sistema de seguridad instalado debajo del asiento de la motocicleta.
La tecnología generó una descarga de 6000 voltios sobre una banda conductora ubicada en la zona donde estaba sentado el delincuente. El ladrón perdió el control del rodado, cayó al pavimento y finalmente escapó a pie sin poder concretar el robo.
“Esta vez gané yo”, resumió Débora al recordar el episodio. Según explicó, la decisión de incorporar ese mecanismo surgió después de haber sufrido el robo de cuatro motos a lo largo de los últimos años. El hecho reciente fue la primera ocasión en la que tuvo que utilizarlo.
El dispositivo, que funciona con una batería independiente y puede activarse a varios metros de distancia, tiene un valor cercano a los $189.000. Para accionarlo es necesario presionar simultáneamente tres botones de la pulsera de control, una medida pensada para evitar activaciones accidentales.
Tras la caída del ladrón, la joven optó por esperar algunos minutos antes de acercarse nuevamente a su vehículo. Aunque logró recuperar la moto, los delincuentes alcanzaron a llevarse su teléfono celular de trabajo.
Débora también explicó por qué decidió no presentar una denuncia formal inmediatamente después del episodio. Según contó, temía que la moto quedara retenida para peritajes judiciales, algo que hubiera afectado directamente su actividad laboral. “La necesito para trabajar”, señaló.
A pesar de esa decisión, la difusión masiva de las imágenes motivó la intervención de la Justicia. La investigación quedó en manos de la fiscalía correspondiente, que inició actuaciones de oficio y buscará identificar a los responsables del intento de robo. Mientras tanto, los sospechosos continúan prófugos.
Lee mas en: “Esta vez gané yo”: la historia de la tatuadora que evitó el robo de su moto con una descarga eléctrica
