“Tirar manteca al techo” es una expresión muy famosa. En el siglo pasado, los jóvenes “bien” argentinos viajaban a París y allí, para divertirse y mostrar que les sobraba la plata, literalmente tiraban manteca al techo. Era un gesto absurdo de lujo y ostentación. Con el tiempo, esa expresión quedó como sinónimo de gastar sin control, del despilfarro.
El Gobierno no está para tirar manteca al techo.
La pregunta, con una mano en el corazón, es si el gobierno puede darse el lujo de estas peleas de cabotaje. Si las cosas están para que haya interna tipo jardín de infantes.
Pensemos juntos: hay una clase media endeudada, inflación todavía alta, el caso Adorni, el caso Banco Nación, el caso Libra, caída del salario real y una pelea fuerte con el PRO. Y encima, se le suma una pelea brutal entre Santiago Caputo y los Menem por una supuesta cuenta trucha de Martín Menem en Twitter.
El gobierno no toma dimensión de la oportunidad histórica que está perdiendo. Tienen todo para hacer las cosas bien. La viuda de Kirchner está presa por corrupta. Tienen el apoyo absoluto del país más poderoso del planeta, Estados Unidos. La oposición está absolutamente perdida, grogui, sin liderazgos. Comenzaron con 30 diputados y ahora tienen más de 100. Comenzaron con 8 senadores y ahora tienen más de 30. Y Vaca Muerta está explotando con un récord de 54 millones de metros cúbicos de petróleo para este año.
¿En serio creen que es momento de arrancarse la cabeza en Twitter?
Con el mayor de los respetos, creo que es momento de madurar. Porque el daño que se hicieron con la interna ya es visible: la pelea a muerte con la vicepresidente, la salida abrupta de Guillermo Francos, Ramiro Marra ejecutado por Karina Milei y Diana Mondino diciéndole al Presidente que “o es tonto o es corrupto”. Nada de esto debería haber pasado.

¿Por qué? Porque enfrente hay gente pesada de verdad. Gente violenta, mafiosa, peligrosa. Gente que no duda en hacer daño. Mataron a un fiscal, destruyeron este canal, mandaron gendarmería a los medios, persiguieron al campo, persiguieron empresarios con la AFIP, robaron vacunas y encerraron a la población.
¿De verdad les parece que es momento de matarse entre ustedes? ¿De verdad les parece que es momento de paralizar la gestión porque Santiago Caputo se odia con los Menem?
Sinceramente, desconozco quién tiene razón. Pero los problemas se arreglan en el vestuario. Que se metan en un cuarto, se caguen a trompadas si hace falta, y después salgan juntos a gobernar, porque se acaba el tiempo. Después del Mundial arranca la campaña y no hay más tiempo.
No sean infantiles, no sean ingenuos, no sean inmaduros. Cuiden al Presidente, cuiden al gobierno y, sobre todo, cuiden a la gente.
Este momento tan complejo para el gobierno comenzó el 3 de marzo, cuando nombraron a Juan Bautista Mahiques como ministro de Justicia y sacaron a Sebastián Amerio de la Secretaría de Justicia. A partir de ese momento, se dejó de avanzar contra la AFA corrupta, apareció el caso Adorni, volvió el caso Libra y empezaron las operaciones y contra-operaciones en las redes. A partir de ese momento, el gobierno se hizo un daño fenomenal.
No parece haber conciencia de lo que hay del otro lado. El diputado nacional Mario “Paco” Manrique dijo, textualmente: “A Cristina la metieron en cana y no se armó ningún puto quilombo. Tendríamos que haber prendido fuego todo”.
Si siguen con la interna, vuelve esta gente. Gente violenta en serio. Gente mafiosa en serio.
Hay que tomar conciencia de lo que significó el kirchnerismo para la Argentina. La mafia se saca de encima, con extrema facilidad, a la gente que molesta. Nisman molestaba y apareció muerto. Hadad molestaba y le compraron todo a la fuerza. La Corte molestaba y Hebe de Bonafini llamaba a tomarla. El campo molestaba y le subieron las retenciones al 40%. No eran tuits. Era violencia en serio.
Entonces no parece lógico autodestruir un gobierno con lo que costó llegar hasta acá. Con el mayor de los respetos: que Caputo y Menem se junten y arreglen las cosas como las tienen que arreglar. Pero que no le regalen el siguiente turno al populismo destructor de la Argentina.
Alberto Fernández también habló en las últimas horas. Esta persona está procesada por pegarle a su mujer embarazada, llenó la Quinta de Olivos de mujeres, hizo fiestas en la cuarentena que él mismo dictó, subió al perro al helicóptero presidencial, hacía tours por la Casa Rosada a mujeres que se quería levantar, destruyó la economía, llevó el dólar de $60 a $1.200 y fundió al Banco Central. Pero dice que Milei está loco. Un misógino, violento y corrupto habla con esa liviandad.
No hay que revivir a los muertos. Es responsabilidad de este gobierno madurar. Las internas hay siempre y en todos lados. El problema es que la interna te coma la gestión, que te devore al gobierno. El verdadero riesgo no es discutir. El verdadero riesgo es olvidar para qué se llegó al poder.
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