La coctelería argentina atraviesa una transformación marcada por un cambio generacional que redefine no solo qué se toma, sino también cómo, cuándo y por qué se consume. Mientras los millennials consolidaron el auge de los bares de autor y los clásicos premium, la Generación Z impulsa una escena más ligada a la experiencia, el bienestar y la identidad visual.
En este nuevo mapa del consumo conviven dos formas distintas de entender el ritual del cóctel. Según Eduardo Demaestri, presidente de la Cámara Argentina de Bares de Coctelería (CABARCO), “se dice que la Generación Z consume menos alcohol y esto no es así. Consumen de manera diferente, enfocados en la experiencia”.
La afirmación coincide con datos recientes del IWSR No/Low Alcohol Strategic Study 2024, que muestran que si bien el 75% de los consumidores Gen Z moderó su consumo de alcohol en los últimos meses, el porcentaje de jóvenes que efectivamente bebe creció de manera sostenida, del 46% al 70%, entre 2023 y 2025 en Estados Unidos. El cambio, entonces, no pasa por dejar de tomar, sino por elegir de otra manera.
El auge del “daycap” y los cócteles low alcohol
Entre la Generación Z, los nacidos entre 1997 y 2012, gana terreno el fenómeno del “daycap”: encuentros sociales durante la tarde o en horarios diurnos donde el cóctel acompaña la experiencia sin necesidad de extenderse hasta la madrugada.
La Generación Z prioriza bebidas de baja graduación alcohólica, mocktails, spritzes livianos y opciones funcionales con ingredientes como kombucha, kéfir o adaptógenos. También aparecen formatos más pequeños y exploratorios, conocidos como “snackable sips”, que permiten probar distintas preparaciones sin excesos.
Para Germán Lacanna, director de la Bs As Cocktail Week y referente de Verne Club, el cóctel dejó de ser únicamente una bebida para convertirse en un objeto cultural y visual. “Si no es compartible, estético o alineado con valores de bienestar y sostenibilidad, pierde relevancia”, explica.
En esta lógica, las redes sociales y la construcción de identidad pesan tanto como el sabor. Los sabores intensos —con café, té o cítricos— y las bebidas listas para tomar (RTD) aparecen entre las categorías favoritas de un público que busca inmediatez, novedad y experiencias más personalizadas.
Millennials: clásicos, técnica y barras de autor
Los Millennials, en cambio, fueron quienes impulsaron la explosión de la coctelería contemporánea durante la última década. La generación nacida entre 1981 y 1996 consolidó el boom del gin tonic, la revalorización de los bitters artesanales y la expansión de los bares de autor como espacios culturales y gastronómicos.
“Buscan historia, técnica y origen detrás de cada preparación, valoran la sofisticación sin ostentación y son leales a las marcas que representan identidad y valores”, señala Lacanna.

En ese universo sobreviven como emblemas tragos clásicos como el Negroni, el Old Fashioned, el Whiskey Sour o el Aperol Spritz, asociados a una experiencia más ligada al ritual social y al disfrute pausado.
También fueron protagonistas de tendencias como la sofisticación del vino en formatos alternativos y el crecimiento del tequila premium.
Menos categorías, más exigencia
Otro dato que refleja el cambio cultural surge del estudio IWSR Bevtrac 2025: la cantidad promedio de categorías de bebidas consumidas por ocasión entre los jóvenes bajó de 2,8 a 1,8 en apenas dos años.
La tendencia muestra un consumidor más selectivo y exigente, que investiga ingredientes, lee etiquetas y presta atención al origen de lo que consume.
“Hoy buscan transparencia”, resume Demaestri, también dueño de la vermutería Malasangre. La sostenibilidad, los ingredientes locales y las prácticas responsables dejaron de ser un diferencial para transformarse en una condición básica dentro de la industria.
Una escena donde conviven dos generaciones
Lejos de representar una competencia, esta convivencia generacional aparece como una oportunidad para la escena local. Mientras los millennials sostienen el valor del ritual clásico y la experiencia del bar, la Generación Z empuja nuevas dinámicas ligadas a la moderación, la estética y el consumo consciente.
Los bares que logren combinar ambas miradas probablemente marquen el futuro de la coctelería argentina.
La fiesta que reunirá a toda la escena coctelera
Este viernes 15 de mayo la coctelería estará de fiesta desde las 19 en el Parque de Innovación de la Ciudad de Buenos Aires (Av. Guillermo Udaondo 1003-1133) con dos propuestas:
- Cocktail Museum: un recorrido inmersivo por la historia y el arte de la coctelería argentina e internacional, guiado por el experto Diego Mato.
- Cocktail Fest: una fiesta con DJ DRAMER en vivo hasta la medianoche y 8 barras en simultáneo de los bares más destacados de la ciudad con sus cócteles icónicos (Verne, Al Fondo, Victor, Mixtape, Tres Monos, 878, Malasangre, Olympo).
Las entradas cuestan $20.000 y el ingreso será hasta las 21. Quienes accedan podrán disfrutar de la experiencia hasta la medianoche.
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