A la hora de cocinar pollo en casa, existen múltiples maneras de prepararlo para que quede sabroso. Sin embargo, entre los hábitos más comunes hay uno que los carniceros desaconsejan, ya que podría afectar el estado de la carne y arruinar la comida.
Se trata de lavar el pollo antes de cocinarlo. Según distintos especialistas, lejos de higienizarlo, este hábito puede favorecer el desarrollo de bacterias en la carne y alterar el estado de la pieza.
Por qué no hay que lavar el pollo antes de cocinarlo
Según explicó el carnicero Higinio Gómez, este gesto puede acelerar la descomposición del pollo y generar bacterias en la carne: “El pollo no se lava nunca, porque al meterle humedad se acelera el proceso de descomposición y se generan bacterias peligrosas”.

En esa misma línea, el carnicero Mariano Sánchez Díaz señaló que, al lavar el pollo, se pueden contaminar otros elementos de la cocina: “Puede contener bacterias y, cuando lo metemos abajo de la canilla, todas las salpicaduras de agua pueden infectar algún electrodoméstico, utensilio o la bacha”.
Qué puede pasar si se lava el pollo crudo
- Puede propagar bacterias por toda la cocina: al entrar en contacto con el agua, las salpicaduras pueden contaminar la pileta, utensilios, mesadas y otros alimentos.
- No elimina los microorganismos peligrosos: las bacterias presentes en el pollo se destruyen correctamente con la cocción, no con el agua.
- La humedad acelera el deterioro de la carne: el exceso de agua puede alterar el estado del pollo y favorecer su descomposición.
- Puede afectar la textura y el sabor: al mojarlo antes de cocinarlo, la carne puede perder firmeza y cocinarse peor.
- Aumenta el riesgo de contaminación cruzada: si las bacterias pasan a otros objetos o alimentos crudos, existe más riesgo de intoxicaciones alimentarias.
Cómo cocinar el pollo de manera segura sin lavarlo
Además, los especialistas aseguran que no es necesario lavar el pollo, ya que las posibles bacterias presentes en la carne se eliminan al cocinarla. Cuando el pollo alcanza una temperatura alta, el calor destruye esos microorganismos.
Por eso, en vez de lavar el pollo, la mejor forma de eliminar posibles bacterias es cocinarlo correctamente. Utilizar utensilios limpios, lavarse las manos después de manipular la carne cruda y asegurarse de que no queden partes rosadas son algunos de los consejos más importantes.

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Aunque muchas personas creen que lavar el pollo es una medida de seguridad para eliminar bacterias, los expertos remarcan que puede ser contraproducente y aconsejan evitarlo. Con una buena cocción, una correcta higiene de manos y utensilios limpios, es posible prepararlo de manera segura.
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