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Un neurólogo explicó cuándo una pérdida de memoria puede ser indicio de Alzheimer

13/01/2026



Olvidar una palabra en medio de una conversación, no recordar dónde quedaron las llaves o repetir una historia conocida son escenas comunes en la vida diaria. En una sociedad que envejece, estos episodios suelen despertar un temor inmediato: el Alzheimer. Sin embargo, la ciencia médica insiste en aclarar que no toda pérdida de memoria es señal de esta enfermedad.El neurólogo Claudio Alejandro Jiménez, neurofisiólogo y director del centro de atención de accidente cerebrovascular de la Subred Norte del Hospital Simón Bolívar, explicó que el Alzheimer es la forma más frecuente de demencia, pero no la única condición que puede afectar los procesos cognitivos.La memoria, el lenguaje, la orientación y la capacidad de planear también cambian con el paso del tiempo y no siempre de manera patológica. El cerebro envejece, al igual que el resto del cuerpo. En ese proceso, ciertos olvidos leves hacen parte de la normalidad. El punto de quiebre, según el especialista, no está en el olvido en sí, sino en sus consecuencias sobre la funcionalidad de la persona.En el envejecimiento normal, los olvidos suelen ser esporádicos y reversibles. Una información puede perderse momentáneamente, pero reaparece más tarde. Estas fallas no impiden trabajar, moverse por la ciudad ni mantener la vida social.La diferencia aparece cuando la memoria deja de ser un detalle y se convierte en un obstáculo. No recordar citas importantes, perderse en lugares conocidos o no saber cómo realizar tareas cotidianas, como preparar una comida, son señales de alerta. En esos casos, el deterioro ya no es aislado y empieza a comprometer la independencia.Las demencias, incluido el Alzheimer, no afectan solo la memoria. También alteran el lenguaje, el razonamiento, la planificación y la capacidad de resolver problemas. Además, su evolución es progresiva. Con el tiempo, los olvidos se hacen más frecuentes y profundos, y pueden abarcar recuerdos antiguos y habilidades que antes estaban bien consolidadas.Uno de los mensajes más importantes de los especialistas es que no todas las pérdidas de memoria obedecen a enfermedades neurodegenerativas. Existen múltiples causas que pueden provocar síntomas similares y que, en muchos casos, son tratables.Deficiencias vitamínicas, alteraciones de la tiroides, problemas metabólicos, consumo de ciertos medicamentos, trastornos del sueño como la apnea, lesiones en la cabeza, cuadros de depresión, ansiedad o estrés prolongado pueden afectar el rendimiento cognitivo. Incluso el consumo excesivo de alcohol puede generar confusión y olvidos persistentes. Por esta razón, ante una pérdida de memoria que interfiere con la vida diaria, la recomendación es acudir a consulta médica. El diagnóstico no se basa en una sola prueba, sino en una evaluación integral que puede incluir entrevistas clínicas, exámenes cognitivos, análisis de sangre e imágenes cerebrales, con el objetivo de identificar causas reversibles o descartar enfermedades de mayor complejidad.Aunque el Alzheimer no puede prevenirse por completo, la evidencia científica internacional muestra que el riesgo puede reducirse de manera significativa. Estudios liderados por instituciones como University College London, el Instituto Karolinska y universidades de Estados Unidos han demostrado que un estilo de vida saludable protege la función cerebral.La actividad física regular mejora la circulación y la salud vascular, factores clave para el cerebro. Una alimentación equilibrada, rica en frutas, verduras, pescado y grasas saludables, se asocia con menor riesgo de deterioro cognitivo. Dormir bien, manejar el estrés y mantener una vida social activa también cumplen un papel determinante.Jiménez resaltó la importancia de los llamados gimnasios cerebrales. La lectura, la escritura, el aprendizaje de nuevos idiomas o habilidades y los juegos que retan la mente ayudan a fortalecer las conexiones neuronales. Estas prácticas, sumadas al cuidado del cuerpo, tienen un impacto mayor que la predisposición genética en los casos más frecuentes de demencia.El mensaje final es claro. Olvidar no siempre es una enfermedad, pero ignorar las señales sí puede ser un riesgo. Consultar a tiempo, informarse y adoptar hábitos saludables permite diferenciar el paso natural de los años de un problema que requiere atención especializada. En ambos casos, cuidar la memoria es una forma de cuidar la autonomía y la calidad de vida.Por María Paula Lozano Moreno

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