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Xi Jinping se reunió con Putin en Pekín en plena tensión por la guerra en Medio Oriente

20/05/2026



PEKÍN.– El presidente chino, Xi Jinping, recibió este miércoles a su par ruso, Vladimir Putin, en el Gran Palacio del Pueblo, en una cumbre marcada por la guerra en Medio Oriente, los vaivenes del precio del petróleo y la voluntad de ambos líderes de reforzar una alianza que se volvió cada vez más estrecha desde la invasión rusa de Ucrania en 2022.El encuentro tuvo además una fuerte carga simbólica ya que se produjo apenas una semana después de que Xi recibiera en Pekín a Donald Trump, en una visita de Estado seguida con atención por las principales capitales del mundo. Pero, aunque la puesta en escena fue similar —ceremonias militares, guardia de honor y niños con banderas—, el tono hacia Putin fue mucho más cálido.El líder ruso llegó a China el martes, tras un vuelo directo desde Moscú, y fue recibido por el canciller chino, Wang Yi, una guardia de honor y jóvenes con camisas celestes que agitaban banderas chinas y rusas. Este miércoles, a primera hora, Xi y Putin encabezaron el encuentro central en el Gran Palacio del Pueblo, en el centro de Pekín, donde ingresaron después de escuchar los himnos nacionales de ambos países.Así fue la llegada de Putin a China“Si las relaciones entre China y Rusia alcanzaron un nivel tan alto, paso a paso, es porque hemos sabido profundizar sin cesar la confianza política mutua y la coordinación estratégica con una perseverancia que ha resistido mil pruebas”, dijo Xi al inicio de las conversaciones, según medios estatales chinos.Putin respondió en el mismo tono. Citando un proverbio chino, afirmó que “un día separados se siente como tres otoños” y sostuvo que los vínculos bilaterales alcanzaron un “nivel sin precedentes” pese a “factores externos desfavorables”, según imágenes difundidas por medios rusos. El líder del Kremlin también calificó a Xi como su “querido amigo”, mientras que el mandatario chino describió la relación entre ambos países como “inquebrantable”.La visita permitió a Pekín y Moscú exhibir una cercanía política que contrasta con el clima de mayor cautela que rodeó la reciente cumbre entre Xi y Trump. Tras ese encuentro, China acordó trabajar con Estados Unidos para reducir aranceles que afectan a decenas de miles de millones de dólares en bienes de ambas partes, según un comunicado oficial chino publicado este miércoles. Sin embargo, la reunión no dejó grandes avances inmediatos en otros frentes sensibles, como la guerra en Ucrania o la crisis con Irán.En una aparente crítica a Washington, Xi advirtió ante Putin sobre “corrientes unilaterales y hegemónicas que avanzan desenfrenadamente” en el mundo. El presidente ruso, por su parte, afirmó que Rusia y China están “comprometidas con una política exterior independiente y soberana”, trabajan en “estrecha cooperación estratégica” y desempeñan “un importante papel estabilizador en el escenario global”.Según el Kremlin, Putin y Xi tenían previsto discutir cómo “fortalecer aún más” su asociación estratégica e “intercambiar opiniones sobre temas internacionales y regionales clave”. La agenda incluyó Ucrania, Irán, Medio Oriente, las relaciones con Estados Unidos y la cooperación energética, uno de los pilares centrales del vínculo bilateral.#VideoOfTheDay🇷🇺🇨🇳 President of Russia Vladimir #Putin is welcomed by President of China Xi Jinping at an official ceremony ahead of bilateral talks.#WhereItsAt📍 Beijing, May 20, 2026#RussiaChina pic.twitter.com/EV9lrJmtU0— MFA Russia 🇷🇺 (@mfa_russia) May 20, 2026La guerra entre Estados Unidos e Israel contra Irán alteró los flujos de petróleo y gas provenientes de Medio Oriente y abrió una oportunidad para que Moscú ofreciera recursos energéticos rusos como alternativa para el mercado chino. “Rusia y China cooperan activamente en el sector energético. Por supuesto, estamos preparados para seguir suministrando de manera confiable todos estos tipos de combustible al mercado chino, que crece rápidamente”, afirmó Putin.El asesor presidencial ruso Yuri Ushakov había definido antes del viaje al sector energético como “la fuerza impulsora de la cooperación económica” entre Pekín y Moscú. En ese marco, uno de los puntos más sensibles de la visita fue el proyecto Power of Siberia 2, un gasoducto destinado a conectar los yacimientos de Siberia occidental con el norte de China a través de Mongolia.El gasoducto permitiría a Rusia aumentar sus ventas a China y reducir aún más su dependencia de los mercados europeos, cerrados en gran medida por las sanciones occidentales. También ofrecería a Pekín una alternativa terrestre a las importaciones de crudo y gas que llegan por vía marítima desde Medio Oriente, una región hoy atravesada por la incertidumbre militar.Sin embargo, el proyecto todavía no parece cerrado. El vocero del Kremlin, Dmitry Peskov, afirmó este miércoles que las dos partes alcanzaron un “entendimiento básico” sobre la ruta y la forma en que será construido, pero aclaró que aún no existe un “cronograma claro” y que “quedan detalles por resolver”.Detrás de la escenificación de camaradería, la relación entre ambos países también expone una asimetría creciente. Rusia quedó diplomáticamente aislada desde la invasión de Ucrania y depende cada vez más de China, que se convirtió en su principal comprador de petróleo sancionado. Putin visitó Pekín todos los años desde 2022, y su último viaje a territorio chino había sido en septiembre de 2025, cuando Xi lo recibió como a un “viejo amigo”.Esa dependencia se acentuó por el desgaste económico ruso tras años de guerra. La economía se contrajo en el primer trimestre del año, afectada por el gasto militar, la escasez de mano de obra y las sanciones. Para muchos analistas, Putin llega a Pekín como el socio menor de una relación que, aunque ambos presentan como equilibrada, se inclina cada vez más a favor de China.Las prioridades de ambos tampoco son idénticas. Mientras Putin busca aprovechar la crisis en Medio Oriente para reforzar el papel de Rusia como proveedor energético confiable, China necesita estabilidad en una región clave para sus importaciones de petróleo y para el comercio global. Xi dejó clara esa preocupación al referirse al conflicto en el Golfo.“La situación en la región del Golfo se encuentra en un momento crucial entre la guerra y la paz. Es urgente lograr un cese total de la guerra. Una reanudación de las hostilidades sería inoportuna y continuar con las negociaciones es más esencial que nunca”, dijo el mandatario chino.El mensaje encaja con la estrategia diplomática que Pekín intenta proyectar en las últimas semanas. Xi recibió recientemente a una serie de líderes extranjeros y busca reforzar la imagen de China como pilar de estabilidad en un escenario internacional atravesado por guerras simultáneas, tensiones comerciales y una creciente imprevisibilidad de Estados Unidos bajo Trump.Varios gobiernos pidieron a Pekín que utilice su influencia sobre Rusia e Irán para ayudar a frenar los conflictos en Ucrania y Medio Oriente. El presidente ucraniano, Volodimir Zelensky, había solicitado a Trump que abordara con Xi la posibilidad de avanzar hacia el fin de la guerra durante su visita de la semana pasada. Ambos hablaron del tema, pero el mandatario norteamericano abandonó China sin avances concretos.Pekín, por su parte, reclamó reiteradamente negociaciones para poner fin a la guerra en Ucrania, aunque nunca condenó la invasión rusa y se presenta como una parte neutral. La cumbre de este miércoles dejó también una serie de acuerdos en comercio, medios de comunicación y energía, además de una extensión del tratado de “cooperación amistosa” entre ambos países. Más tarde, Xi y Putin compartieron un té, una instancia en la que, según Ushakov, estaba previsto discutir “los temas más importantes”, entre ellos Ucrania, Irán y las relaciones con Estados Unidos.Agencias AFP, ANSA y Reuters

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