Un estruendoso sobrevuelo de dos bombarderos B-1 de la Fuerza Aérea de Estados Unidos marcó este miércoles la llegada del presidente chino, Xi Jinping, a EE.UU., y dejó una de las imágenes más comentadas de la ceremonia de bienvenida. El ruido de las aeronaves provocó una visible mueca de sorpresa en Donald Trump, que recibió personalmente a su par chino en la base aérea conjunta Andrews, mientras que Xi permaneció impasible y continuó con el protocolo sin alterar su expresión.
Trump y la primera dama estadounidense, Melania Trump, se habían trasladado hasta la base para recibir personalmente a Xi y a su esposa, Peng Liyuan. El gesto no es habitual en el protocolo diplomático estadounidense y marcó el inicio de una visita considerada de especial relevancia para la relación entre Washington y Pekín.
Trump esperó a Xi al pie del avión y ambos se estrecharon la mano sonrientes. Después caminaron juntos por la alfombra roja, escoltados por una guardia de honor integrada por soldados estadounidenses armados con rifles.
Mientras sonaba el himno nacional, los dos mandatarios se detuvieron para saludar a los periodistas presentes. En ese momento, dos aviones militares estadounidense pasaron por encima de la zona y sorprendieron tanto a Trump como a Xi.
Tras el episodio, Trump y Xi se despidieron y subieron a vehículos blindados diferentes, con lo que concluyó la recepción en la base Andrews.
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La llegada de Xi a Estados Unidos constituye su primera visita de Estado al país en once años. El mandatario chino mantendrá este jueves una reunión con Trump en la Casa Blanca, donde está previsto que ambos aborden la relación comercial entre las dos mayores economías del mundo, la gobernanza de la inteligencia artificial, las guerras en Irán y Ucrania y el tráfico de fentanilo.
El encuentro se producirá además después de que el secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, anunciara una extensión hasta enero de la tregua comercial entre Washington y Pekín.
La visita de Xi estará acompañada por una nueva ceremonia de bienvenida en la Casa Blanca, con la participación prevista de unos 500 integrantes de las Fuerzas Armadas estadounidenses y nuevos sobrevuelos de aeronaves militares.
(Con información de AFP y EFE)
