La caída de la vacunación infantil de calendario se coló de pronto en un debate sobre las decisiones que están faltando en el sistema sanitario casi como el caso testigo de la pérdida de la confianza social, la ausencia del sector en el debate presupuestario y la incapacidad para generar datos de calidad y útiles para tomar decisiones en salud. “El sistema lleva décadas hablando solo”, plantearon desde el capítulo argentino de Women in Global Health (WGH) en la tercera edición del Coloquio de Líderes en Salud. La agenda de este año fue un paso más allá de los desafíos en un sistema “en crisis y quebrado” tras la pandemia de Covid que se analizaron durante el primer encuentro de 2024 o los debates que no podían postergarse para su reforma estructural del segundo coloquio el año pasado. En el auditorio del Paseo La Plaza, en el centro porteño, economistas, funcionarios, legisladores, bioeticistas y referentes de empresas de tecnología especializadas en datos y la Fundación Argentina de Inteligencia Artificial intentaron responder tres preguntas: ¿Por qué la salud no está sentada en la mesa donde se discute la economía? ¿Puede un país planificar su política sanitaria sin gobernar sus datos? ¿Por qué la sociedad dejó de confiar en la palabra profesional? Se tratan, para WGH, de las decisiones que enfrentarán los responsables de tomar decisiones sobre el sistema de salud en el corto y mediano plazo relacionadas con el poder de los datos en salud, el financiamiento del sistema y la desconfianza como crisis silenciosa del sistema. “El sistema de salud lleva décadas discutiendo consigo mismo: los mismos actores, los mismos argumentos, los mismos diagnósticos”, señaló Emilia Cano, presidenta de WGH Argentina. “Cuando se debate el presupuesto de energía o de agroindustria, se sientan todas las cámaras y todos los especialistas. Cuando se discute el de salud, uno de los sectores que más empleo genera en el país, no hay nadie –agregó–. Este coloquio nace para romper ese silo: sentar a la salud en la mesa donde se discute la economía, con las plataformas tecnológicas que hoy saben más de nosotros que el propio sistema, y de cara a una sociedad que dejó de creernos. Dejamos de diagnosticar. Empezamos a pensar en la agenda que viene.”La caída de la vacunación infantil en el país, que se profundizó con los errores de comunicación oficial durante la pandemia de Covid, surgió como ejemplo en los paneles sobre la capacidad del sistema de generar registros, estadísticas e información útiles y la caída de la confianza en los profesionales. Por un lado, por la relevancia que tienen los datos de uso –información que es de notificación obligatoria para el sistema sanitario– y stock para definir compras, estrategias en inmunizaciones y monitorear cobertura junto con la información epidemiológica. Y, por el otro, por el aumento de información de salud sin sustento que circula y la desconfianza en las recomendaciones oficiales o profesionales asociadas con la falta de transparencia. En ambos paneles, los distintos expositores coincidieron que las bajas coberturas que aún restan por mejorar –sobre todo para el ingreso escolar y segundas dosis– deberían considerarse una “tragedia sanitaria” por la reaparición de infecciones que las vacunas habían logrado controlar, como el sarampión o la tos convulsa. “Hay que hacer mucha docencia. Lo que está sucediendo con la vacunación de calendario es dramático y tiene que ver, en gran medida, con que no se le está explicando a la población por qué es importante vacunarse. Muchas enfermedades desaparecieron gracias a las vacunas”, señaló Graciela Ocaña, legisladora porteña (Confianza y Desarrollo) y exministra de Salud de la Nación. “No es que haya tantos antivacunas, sino que lo que creció es la desconfianza con la pandemia: la población sintió que se le ocultaba información sobre las vacunas y estuvo el vacunatorio VIP. Pero hay que recomponer esa confianza social. Es cierto que el personal está mal pago, el sistema está muy fragmentado, los profesionales no siempre pueden seguir a los pacientes por los problemas con los turnos y las consultas son de 15 minutos, tiempo en el que es difícil tener un diálogo y escuchar. Pero, sobre todo las autoridades sanitarias, tienen que explicarle más y mejor a la población de qué se tratan las medidas que toman y en qué los afectan o no esas decisiones”, agregó la legisladora.“Deberíamos estar alarmados como sociedad por los indicadores de vacunación”, sostuvo Claudia Palladino, diputada nacional por Catamarca (Unión por la Patria) y vicepresidenta de la Comisión de Acción Social y Salud Pública, donde más de 200 proyectos incluyen pedidos de información sanitaria necesaria para legislar y no se están tratando. “No hay campañas o voces oficiales fuertes que salgan públicamente a hablar de esto”, sumó. En tanto, Silvia Lospennato, legisladora porteña (Vamos por Más), apuntó también a un debate legislativo pendiente: los límites de la difusión de información de salud falsa o errada, sin evidencia que la respalde y con interés económico o de afectar conductas individuales que ponen en riesgo la salud pública. “Puede tener consecuencias graves”, sostuvo y puso como ejemplo la vacunación de calendario. “Hay que dar el debate y pensar en restricciones, multas u otras medidas”, agregó y refirió el caso de Mendoza, donde la legislación penaliza el incumplimiento del calendario. “Lo peor que podemos hacer es cruzarnos de brazos”, cerró.
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Líderes en salud: con la baja vacunación infantil como caso testigo, un coloquio repasó tres desafíos claves para el sistema
25/08/2026
