Durante décadas, la gran pregunta de la exploración espacial fue cómo llegar y permanecer en la Luna. Ahora que varias potencias espaciales trabajan para regresar a su superficie y establecer presencia permanente, surgió un problema mucho más inesperado: decidir qué hora es allí.La cuestión comenzó a ocupar un lugar central en la agenda científica internacional debido a los planes de exploración impulsados por Estados Unidos, Europa, China, Japón y otras agencias espaciales. Las futuras bases lunares, los sistemas de navegación, las comunicaciones y la coordinación entre misiones requerirán una referencia temporal común. Y eso es precisamente lo que expertos de más de 90 países comenzaron a debatir ayer durante la Conferencia General de Pesas y Medidas, que se desarrolla en Versalles.El tema forma parte de una discusión que, aunque parece teórica, tiene consecuencias prácticas para el futuro de la exploración espacial. Actualmente, la referencia mundial para medir el tiempo es el Tiempo Universal Coordinado (UTC), utilizado para sincronizar relojes, sistemas de navegación por satélite, telecomunicaciones y redes informáticas. Sin embargo, ese sistema fue desarrollado para la Tierra y no puede trasladarse sin modificaciones a la Luna.La razón se encuentra en la teoría de la relatividad. Debido a las diferencias gravitacionales entre ambos cuerpos, el tiempo no transcurre exactamente de la misma manera. Según explicaron los especialistas reunidos en Versalles, un observador situado en la Luna mediría una diferencia promedio de 58,7 microsegundos respecto de un reloj terrestre.Puede parecer una cantidad insignificante. De hecho, serían necesarios casi 50 años para acumular una diferencia cercana a un segundo. Sin embargo, para sistemas que requieren una precisión extrema, como la navegación espacial o las comunicaciones satelitales, esa discrepancia resulta relevante.Por ese motivo, una de las discusiones principales de la conferencia apunta a establecer una escala temporal específicamente diseñada para las futuras actividades lunares. La propuesta más avanzada contempla la creación de un Tiempo Lunar Coordinado, una referencia vinculada al UTC terrestre pero adaptada a las condiciones físicas del satélite natural.El objetivo es que astronautas, centros de control y sistemas automatizados puedan operar bajo una referencia común sin depender de constantes correcciones respecto de la Tierra.Davide Calonico, director científico del Instituto Nacional de Investigación Metrológica de Italia (Inrim) y miembro del grupo de expertos que participa de las discusiones, explicó a la agencia ANSA que el creciente interés internacional por la Luna volvió indispensable avanzar hacia una definición común.“Votaremos en los próximos días. Será un paso adelante y en los años venideros se definirá el escenario y el marco de referencia que se utilizarán”, señaló el especialista durante la conferencia.La discusión sobre la Luna ocupa gran parte de la atención pública, pero no es el único tema que se debate en Versalles.Según el programa oficial de la reunión que termina mañana, los delegados también deberán pronunciarse sobre el futuro de la unidad básica con la que se mide el tiempo: el segundo.Actualmente, la definición oficial se basa en relojes atómicos extremadamente precisos. Sin embargo, el avance de nuevas tecnologías está impulsando el desarrollo de instrumentos capaces de medir intervalos temporales con una precisión muy superior a la actual.Los especialistas consideran que esos avances podrían permitir una redefinición formal del segundo antes de 2030. La mejora no sería solamente académica; tendría consecuencias para las telecomunicaciones, la navegación satelital, las tecnologías cuánticas y numerosos sistemas científicos e industriales.“La gran ambición es redefinirlo para 2030”, explicó Calonico al referirse a las discusiones en marcha.Otro punto relevante es el futuro del denominado segundo intercalar, una corrección que se incorpora periódicamente para compensar las pequeñas variaciones en la velocidad de rotación de la Tierra.Ese ajuste se utiliza desde hace décadas para mantener sincronizados los relojes atómicos con la duración real del día terrestre. Sin embargo, cada vez más sectores tecnológicos consideran que el mecanismo introduce complejidades innecesarias en redes y sistemas informáticos globales.Por ese motivo, los países participantes también deberán evaluar alternativas para garantizar la continuidad del UTC sin depender de ese añadido periódico.Con información de la agencia ANSA.
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La carrera por volver a la Luna enfrenta un desafío inesperado: definir qué hora es allí y cómo se mide el tiempo
14/10/2026
